En el día de ayer, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, dejó prendido sin querer el micrófono durante la sesión en el Senado, y se pudo escuchar claramente "¿A qué hora cierra Rapanui?", una reconocida confitería que vende chocolates y helados en la Ciudad de Buenos Aires y otras zonas del país.

"¿A qué hora cierra Rapanui?": la consulta de Cristina Kirchner en el Senado. "Yo tengo una a 20 metros", respondió la ex mandataria y rápidamente dicha confitería se convirtió en tendencia a lo largo de toda la jornada.

En horas de la noche del viernes, la aplicación Rappi, utilizó este "gag" de la funcionaria, para enviar una notificación a sus usuarios, "¿A qué hora cierra RAPANUI?", rezaba la notificación.

De esta manera la aplicación, colaboró también a un hecho inesperado: la confitería se colapsó por la cantidad de pedidos, y fue imposible realizar un pedido a través de esa y otras aplicaciones.

La demanda explotó debido al "blooper" de la vicepresidenta. Por eso en el día de hoy, Diego Fenoglio, fundador y dueño de Rapanui, relató en una entrevista: “Esta mañana escucho que el celular sonaba y sonaba. Cuando lo agarro, veo que había cientos de mensajes de gente que me comentaba lo divertido que fue que, en plena sesión del Senado, la vicepresidenta nombre a la marca. Fue algo que me resultó rarísimo, al principio no entendía qué había pasado”.

Y luego completó: “Nosotros somos amplios y todos los que quieran consumir nuestros productos, nosotros fascinados. Siempre intentamos hacer un mejor producto. Me encanta que le guste porque se ve que tiene buen paladar también”

Por último confirmó que realizó el Aporte Solidario Extraordinario sin recurrir a artilugios legales para evitar pagarlo: “Lo pagamos y punto. Los impuestos hay que pagarlos”, sentenció.

DataDiario

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