Hernán Lira es de Pergamino, Buenos Aires y desde el 2012 participa de este megaevento de arte y cultura en nuestra provincia. Sus creaciones en madera son mucho más que cortar, lijar, o pintar: expresan una gran identidad y replican mecanismos diarios como coser, cocinar, pintar o tocar un instrumento. Por momentos podemos recordar a nuestras abuelas, madres, padres o hermanos en distintas actividades y volver, por un instante, a acompañarlos en cada tarea.


Hernán Lira es uno de los emprendedores que participa del Encuentro de Maestras y Maestros Artesanos Argentinos, que en esta edición de la Bienal Internacional de la Escultura 2022 cumple diez años y donde conviven artesanas y artesanos con más de 20 años de trayectoria. Desde el 2012, concurre a estos encuentros con una propuesta muy original y con sello propio.

En esta oportunidad presenta la serie “Juguetes con oficios” (nombre que también lleva su taller), una propuesta que tiene a la madera como material predominante en una infinita variedad de colores como las del cedro, roble, y algarrobo, pero que incorpora el alambre y el cuero, para brindar con estas piezas, un detalle único: la mecánica aplicada a través de las bielas, poleas, palancas, engranajes y la réplica de diferentes oficios como la cocina, la costura, la pintura, la lectura, la escritura, la pesca, entre otros. “La mecánica existe en el mundo desde hace años y lo que hago es recrear esas escenas, con pequeños mecanismos de la vida”, cuenta Hernán sobre sus creaciones.

Al consultarle por qué la réplica de oficios en piezas de madera, explica “hago títeres también y los títeres son como de la familia de este tipo de juguetes animados. Es la ampliación de un mismo universo, con la misma poética, que van de la mano”, asegura.

La elección del nombre “Juguetes con oficios” encierra un gran significado en lo personal y aunque podamos pensar en la conjunción de la artesanía, las múltiples disciplinas y la carpintería, tiene que ver con el sentido de pertenencia a una clase social que Hernán concibe, millita y defiende.

“Pertenezco a la clase trabajadora. Entonces es mucho más que una cuestión poética, sino también política. Recreo escenas de gente que labura y es donde estoy ubicado”, asegura el artesano que también explica que “aprender un oficio es entender todas las bondades de los materiales y realizar trabajos que expresen una identidad, requiere (además de constancia, esfuerzo y pasión) mucho tiempo. Lo que se resuelve en cinco minutos, llevó años de desarrollo y aprendizaje”, describe.

Paula, su compañera en este proyecto

Hernán no trabaja solo y si bien los proyectos más grandes en madera los hace de manera individual, quien da color a cada una de las piezas es su compañera Paula, con quien tiene tres hijos.

“Paula es parte del equipo, mi compañera y pintora”, dice. “A veces tenemos algunos ´tire y afloje´ porque ella concibe el mundo de color, y a mí me interesa mucho la estética más austera. Con los años encontramos un equilibrio entre su pintura colorida y el color de la madera natural”, cuenta sobre el trabajo que realizan en equipo.

Actualmente comparten taller en el barrio Pergamino de Bueno Aires, donde también viven. “Nuestra casa en si es una casa taller y está habitada por el área de trabajo, hay muchas piezas nuestras y en ese espacio, va la gente a comprar cosas también”, dice sobre su día a día.

“La mayor capitalización de este espacio, es lo que convivimos”

El balance de su participación en cada edición de la Bienal del Chaco es muy positivo. Y, de acuerdo a lo que expresa, se debe a la oportunidad de “convivir” con tanto arte en estos días.

“La principal ganancia de este evento es lo que uno se lleva. Acá concibe la gente que tiene otros trabajos, otras profesiones y oficios. Acá realmente se ve que las cosas que se exponen las hace alguien, hay gente trabajando por todos lados”, dice Hernán.

Y a modo de comentario, agrega “muchas ferias a donde vamos, la gente se para frente al puesto y te dice: ´¿lo hace usted´? y esta me parece que es una pregunta que está mal, porque si sos artesano y estas vendiendo artesanías, es tu trabajo”, cuenta sobre sus experiencias en otras provincias.

Además, dice que “es una oportunidad para ver gente que maneja otros materiales, otras herramientas, otras concepciones de la vida, otra poética. Eso es también parte del recorrido y lo que te lleva a que fluya hasta en tu propio trabajo. La capitalización de este espacio es lo que convivimos, este momento es increíble”, celebra.

Sobre las personas que recorren y juegan en su stand dice que “lo que siento es que, durante tantos años de Bienal, la gente está ávida de ver quién hace las cosas. Este es un espacio cuidado, una feria de maestros. No es una feria al azar, hay gente con mucho recorrido”, concluye.

El recuerdo de Fabriciano

En relación a la particularidad de esta edición y al recuerdo que mantiene Fabriciano, Hernán dice que es “una gran referencia” y que “hoy lo disfrutan un millón de personas, pero cuando inició hace más de 30 años, no se hubiera pensando en un evento internacional”.

“Que haya habido una persona como Fabriciano y las personas que lo acompañaron en sus inicios, son personas que tienen una mirada a futuro impresionante. Fabriciano fue eso, un gran visionario que abrió un enorme camino”, finaliza.

 


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