El abuelo de Lucio Dupuy, el niño de cinco años que fue asesinado a golpes por su madre en la ciudad de Santa Rosa, en La Pampa, contó que ya habían advertido en otras oportunidades signos de malos tratos en el cuerpo del niño y que eso mismo habían contado en la Justicia aunque nadie los escuchó.

También dijo que la única manera que la mujer permitía que el padre visitara al nene era pagando antes una suma de dinero.

"Me desperté pensando que era un sueño... Es muy triste todo esto para nuestra familia", señaló entre lágrimas Ramón Dupuy, abuelo del niño, quien participó junto a otro de sus hijos y tío del menor en la marcha del domingo y en el entierro esta mañana.

"La relación con la madre era pura y exclusivamente económica. Mi hijo o nosotros teníamos que depositar para que nos dejara ver al nene", agregó.

"No había régimen de visitas. Hicieron un acuerdo a través de abogados donde Christian tenía que depositar y siempre depositaba mucho más de lo que estaba acordado, están los comprobantes de todo", agregó Ramón, que agregó: “Ella había quedado con mi hijo que no lo quería tener más porque el nene era muy demandante, no la dejaba vivir en paz y ella no podía salir ni divertirse".

"Nunca nos escucharon"
El abuelo de Lucio contó también que la familia plasmó toda esta información ante la justicia, en reiteradas oportunidades. "Hicimos exposiciones, pero nunca fuimos escuchados. Ella se junta con una mujer y ahí empieza todo el calvario. Cuando ella se deshizo del nene se lo dio a mi hijo mayor. Una vez me dijo 'antes de dártelo a vos, lo mató', y lo mató", contó.

El hombre explicó que la mujer, tras separarse del padre de Lucio, se fue a vivir a General Pico, en La Pampa, junto a su pareja, por lo que dejó el cuidado del menor a un tío, de nombre Maximiliano.

"Yo le rogaba que me lo dejara para criarlo. Venía golpeado. Una vez vino con un chichón enorme en la cabeza y nos dijo que justo se había caído en la terminal, pero era de tres o cuatro días atrás", recordó el hombre. Y añadió: "Hablé con un abogado, con un juez, les pedí que no me lo saquen, porque ese nene termina mal, muerto o vendiendo cosas en la calle, y me lo trajeron muerto."

El abuelo de Lucio sostuvo que su madre y la pareja "lo tenían encerrado dos o tres días y luego lo desnudaban y sacaban afuera" de la casa. Entre lágrimas, recordó que cuando le entregaron el cuerpo, su nieto "tenía quemaduras de cigarrillos, pisaduras de zapatillas por todos lados y estaba todo desfigurado".

"Lucio era un ángel, era abrazos, besos, dulzura, besos. Que cambien las leyes, que no haya más chicos muertos", pidió Ramón.

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