En virtud de los dichos recientes donde el primer mandatario municipal Gustavo Martínez atacaba a un concejal en un medio radial, tildandolo de «personaje psiquiátrico», especialistas en las áreas de Discapacidad y de Salud Mental emitieron una expresión al respecto mediante la cual instan a reflexionar al dirigente y a la población en general sobre la importancia de no discriminar a las personas que sufren padecimientos mentales ni a usar estas condiciones para descalificar a otras personas, ya que éstas prácticas solo alejan la posibilidad de que seamos una sociedad mas inclusiva, comprensiva y humanitaria. Asimismo, manifiestan severa preocupación de que éstas expresiones vengan de quienes tienen a cargo las políticas públicas que deben proteger los derechos de toda la comunidad.
Hace unos días atrás por medio de ciertas declaraciones radiales y replicado esto por algún que otro medio, el representante del ejecutivo municipal, el Intendente de la ciudad de Resistencia, de manera jocosa y grotesca en complicidad con el locutor radial, se refería a alguno de sus pares, dirigentes políticos quienes cuestionaron sus políticas y prioridades comunales , como «personajes psiquiátricos» a quienes no quedaba otra que «fumarselos», haciendo de estos términos una pseudo fundamentación para no dar respuesta al pedido de aclaración respecto de los fondos que se van a destinar a la obra de la plaza central entre otros.
Dicha introducción no tiene como fin el hablar de manera directa sobre esos fondos, los cuales claramente deben ser rendidos a la comunidad de Resistencia. El punto central radica en los términos que el Intendente de nuestra ciudad utilizó para descalificar
el reclamo de un edil del concejo municipal como lo es el contador Bolatti.
Tampoco este escrito va a ensayar una defensa del Concejal, quien por sobrada honestidad
intelectual puede hacerlo por sus propios medios. Entonces yendo al punto central vamos a intentar cuestionar y reflexionar sobre las declaraciones del Jefe comunal al tratar de personajes psiquiátricos a sus pares políticos y siendo desde nuestro rol y función como ciudadanos, condición obligante poner en debate estas declaraciones.
Asimismo, proponer una interacción social que nos permita estar alerta ante ciertas conductas violentas y discriminatorias. Bien, ahora, ¿de qué hablamos cuando hablamos de personajes psiquiátricos? ¿De qué hablamos cuando hablamos de personas psiquiátricas? De qué hablamos cuando hablamos de personas usuarias de los dispositivos de salud mental, en un sistema de contención y acompañamiento ante padecimientos mentales.
Lo principal es entender de que estamos hablando de Personas , ante todo respetar la condición de seres humanos cualquiera sea su situación socioambiental. Luego reflexionar sobre porqué se ataca a alguien por su condición dejando de lado los planteos o cuestionamientos que cualquier persona pueda hacer. Y qué hacer ante esos planteos cuando vienen y nacen de nuestra propia sociedad que a diario nos sumerge en la frustración de ser exitosos y bien parecidos.
Hacemos saber que hace varios años se creó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Ley Nacional de Salud Mental. Lo que pareciera un avance en términos de contención legal sin embargo debería darnos vergüenza como sociedad y que hayamos tenido que crear una Convención y una Ley con sus especificidades ya que tal segmento de la sociedad es avasallada en sus derechos sin tener acceso a los mismos por su sola condición. Tal cual lo hace el señor Intendente burlándose de las frustraciones y cuestionamientos que se le plantean desde una comunidad que ve pasar su antipatía y desprecio por quien no piensa o se somete a sus acciones políticas.
Sus palabras pretenden a través de estos rótulos desvalorizar, quitar importancia, evitando así responder sobre su responsabilidad. El señor intendente desde un absoluto desconocimiento de leyes y conceptualizaciones vigentes, pretende callar, castigar y reprimir a quien lo pone en cuestión.
El problema de la salud mental concierne al conjunto de la sociedad, y está relacionado
directamente a las desigualdades sociales, otro punto que un funcionario no debiera desconocer: la vulneración de las personas de su comunidad. La patologización de la vida cotidiana, tiene efectos en nuestra vida, intentando determinar sobre “lo que está bien y lo que está mal”, rechazando todo aquello que pretenda ser y hacer algo diferente. Creemos que debemos desterrar los discursos y las prácticas de odio; hagamos memoria, revisemos la historia (y nuestro presente, para ver un horizonte futuro, quizás, con suerte, mas humanizante) y veremos que sin locos no hay revolución, no hay reformas.
La Ley Nacional de Salud Mental, prioriza el cuidado de las personas en su comunidad: “esta prioridad debe hacerse concreta en la creación de y el fortalecimiento de los dispositivos que respondan a las diversas necesidades de la población en relación al abordaje de la compleja problemática del campo de la Salud Mental”.
“Entendemos que es necesario considerar la capacitación de las y los funcionarios en la temática de Derechos Humanos y la salud mental desde este enfoque. Como una dimensión clave para la plena implementación de la Ley Nacional de Salud Mental N°26657, por lo que se torna urgente retomar y fortalecer la estrategia de capacitación permanente dispuesta por la ley”. Como también la divulgación y exigencia del cumplimiento de las Recomendaciones para el tratamiento mediático de temas de salud mental, en tanto son aspectos centrales para el cumplimiento de la ley. Nos ofrecemos a tal fin!
Respecto a las acciones del Municipio en materia de salud mental, nos preguntamos nuevamente ¿hay dispositivos de salud mental en la comunidad de Resistencia y fortalecidos estos con políticas públicas desde la gestión del ejecutivo? Desde el ÁREA DE SALUD DEL MUNICIPIO ¿Qué políticas concretas se han implementado hacia la comunidad? Pareciera, que allí también hay varios puntos por rendir a la ciudadanía de Resistencia.
Y para concluir retomamos el título de la nota: La locura es un privilegio de pocos dijo Cortazar, quizás romantizando el concepto estricto de la locura. Aunque hay una cierta verdad en esta descripción.
En una sociedad tan hostil comandada por ciertos dirigentes totalmente indiferentes, quizás debamos apelar a la locura para soñar una sociedad mejor, sostener la utopía de una comunidad basada en la igualdad y equidad, o porque no, comandada por quienes siguen creyendo desde su honestidad intelectual que la construcción de una sociedad mejor es posible.
Es preciso mencionar, que no hay salud sin salud mental. No hay salud sin la plena implementación de la Ley Nacional de Salud Mental y el respeto por la Convención sobre los Derechos de las personas con Discapacidad.
Tec. Dario Núñez
Lic. Lucía Szabo


