Un hombre de 54 años que se había contagiado de coronavirus Covid-19 tuvo que de esperar durante una semana por un respirador en Neuquén. Finalmente pudo ser derivado a una clínica y conectado a uno pero el deterioro en su salud por la espera fue tal que no logró superar a la enfermedad y murió el viernes pasado.

El hombre, cuya identidad no trascendió, tenía un grado de sobrepeso que lo convertía en un paciente de riesgo aunque no padecía de ninguna otra enfermedad preexistente. Según consignó La Mañana de Neuquén ayer, incluso había llegado a ser vacunado con la primera dosis contra el Covid-19 dos semanas antes de enfermar.

Según contó uno de sus hijos a ese medio, su padre no solo respetó las medidas de prevención, sino que en su casa tenía un oxímetro. Era "precavido y se cuidaba". Tras dos semanas de ser inoculado, los síntomas aparecieron. Dolor de cabeza, tos y mocos. El test confirmó el cuadro: positivo de COVID.

Vivía junto con uno de sus hijos. Ambos se aislaron y los problemas respiratorios comenzaron en los primeros días del encierro. Al menos dos veces al día se medía la cantidad de oxígeno en sangre y pudo comprobar como iba en descenso día a día , mientras la fiebre subía.

El 8 de mayo, al ver que la saturación de oxígeno en sangre había bajado al 93%, se subió a su camioneta y se fue a la guardia del Hospital Bouquet Roldán. "Ahí lo revisaron y, al no tener una neumonía, lo mandaron de nuevo para la casa", aseguró su hijo, quien lo catalogó como una "locura", ya que él "ya necesitaba asistencia y se debía haber quedado".

Su estado de salud se siguió deteriorando y el 11 de mayo volvió a hacer lo mismo. Esta vez sí en el Hospital le pusieron una bigotera para darle oxígeno porque ya se le dificultaba mucho poder respirar. Su cuadro ya requería internación, pero no había respiradores disponibles. Ese día la provincia de Neuquén había alertado que la ocupación de camas de UTI había llegado al 98% y el sistema había colapsado.

Tras seis días en la guardia del hospital fue trasladado al Policlínico ADOS donde se había desocupado una cama.

"Ahí nos avisaron de la gravedad del cuadro. De que nada de su cuerpo funcionaba, era todo artificial. Lo intentaron mover y cambiar de posición a ver si mejoraba y levemente comenzó a reaccionar", contó su hijo.

Sus familiares intentaron verlo pero no pudieron. El viernes al mediodía les avisaron que "todo había empeorado". "Una hora después, nos avisan que murió de un paro. Sobrevivió al primero, pero no al segundo", contó su hijo a LMN.

"En ese momento, sentimos que no hubo una persona que te este contemplando la situación. Nadie nos transmitió tranquilidad ni nada, lo trataron como un número y a nosotros nos avisaron todo por mensaje. Nadie del ADOS salió a hablar con nosotros o a decirnos qué hacer con mi viejo. Solo nos decían que no podíamos entrar y eso nos da mucha bronca", siguió, enojado.

Y advirtió que el grave cuadro que le generó el Covid-19 podría haber sido "aplacado" si el respirador llegaba a tiempo.

La cama de UTI que se desocupó con su muerte fue ocupada minutos después, esta vez por un hombre de 39 años lo que da cuenta de la gravedad de la situación y del colapso sanitario de la provincia. El ADOS tiene 15 camas de UTI. Están todas ocupadas. Hasta ayer tres ellas por personas de menos de 40 años.

Fuente: Minuto1

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