Medios y titulares de toda crueldad

En un nuevo fin de año que nos deja el sin sabor de no haber hecho lo suficiente, con otra muestra salvaje de como el patriarcado nos roba hermanas, hijas, amigas, compañeras… volvemos a sentir que hay sectores que no aprenden ni aprenderán. Sigue habiendo rincones oscuros donde la claridad de la conciencia, la empatía y el respeto no alumbran. No hay caso, no les llega la luz. Son una sombra inmensa de crueldad y lo peor de todo, la esparcen entre quienes sostienen un derecho inexistente a vivir en la negación de los derechos más valientemente conquistados.

Luego de la pérdida irreparable de Soledad Sotelo a manos de un nuevo femicida de cara conocida, todavía hay que seguir enfrentándose a un embate más sobre su figura, su cuerpo y su existencia: la cobertura mediática. Más específicamente aquellos medios de comunicación que creen que el sopapo de una tapa que meta mano y revuelva la herida es lo que los va posicionar como periodismo de calidad. Pues no es así, no lo es.

Pocas definiciones mejores que la de la misma hermana de la víctima, compañera activista feminista y reconocida dirigente política Nancy Sotelo, les presentó luego de tantas muestras de morbosidad. Es lo que son como gente, reflejado en sus medios.

Ahora bien, si desde una conciencia colectiva no mostramos un fuerte repudio y desde el Estado acciones claras para que esto deje de hacerse con total impunidad, no estamos encarando una real batalla contra la violencia. La tapa de Diario Norte del día posterior al hecho debería haber sido fuertemente sancionada, repudiada y públicamente. No sorprende pero indigna, que con la misma liviandad con la que funcionarios encargados de asignar pauta levantan el teléfono para quejarse por alguna que otra línea comunicacional adversa a la gestión, dejan pasar una afrenta a la memoria de una piba recién arrancada de un seno familiar que encima tiene que enfrentarse a un título morboso o una foto explícita que les revuelve la herida sin piedad. Esto tiene que parar. Los recursos públicos deben dejar de financiar la falta de empatía, la crueldad y un discurso que sigue arengando lo peor de una parte de la sociedad.

Este año se vuelve a ir con ausencias evitables, con castigos que no llegan, con una justicia aletargada y con muchos avances que luego en territorio no terminan de percibirse. Hay demasiado por hacer, pero sino damos señales claras de que la comunicación es un pilar innegociable de un proyecto político y social que busca generar una mejor sociedad, tampoco podremos ganar ninguna otra batalla ni generar soluciones a largo plazo. Es ahora, no sigamos perdiendo oportunidades. Los discursos de odio están a la vuelta de la esquina y una derecha cruenta está ansiosa por sacarles provecho para barrer con todas las conquistas sociales que se lograron en la calle, en las urnas y en las trincheras militantes. El feminismo ganó muchos derechos, banca proyectos políticos liberadores pero también está alerta para cuidarnos de retrocesos de cualquier tipo.

Que el nuevo año traiga las decisiones políticas que faltan, la defensa colectiva de las que nos generaron bienestar y mucho más coraje para enfrentar la oscuridad que todavía persiste en gran cantidad de medios poderosos. Es momento de mostrar que estamos en el camino correcto y que elegimos la coherencia por sobre todo lo demás.
Por todas las ausencias y por todas las luchas. Comunicación democrática, federal, con perspectiva y empatía. Nunca menos.

  • Por Florencia Calvo. Comunicadora