Los equipos de emergencia trabajan con botes y helicópteros en Porto Alegre, donde faltan alimentos y se racionó la venta de agua mineral. Más de 130 personas están desaparecidas y 155.000 se quedaron sin hogar.
Los equipos de rescate trabajaban a contrarreloj este martes en el estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, para evacuar a los sobrevivientes de las devastadoras inundaciones que dejaron al menos 90 muertos y 131 personas desaparecidas, según las últimas cifras oficiales.
Efectivos de Defensa Civil usaban botes y helicópteros para llegar hasta las personas que permanecían atrapadas en sus hogares. Se estima que en total hay más de 1,4 millones de damnificados en todo el estado, donde 155.000 personas se quedaron sin hogar y más de medio millón no tienen agua potable ni electricidad.
Las calles del centro de Porto Alegre se encuentran bajo el agua por el desborde del río Guaiba. Los habitantes se encuentran con góndolas vacías en los supermercados, estaciones de servicio cerradas y tiendas que racionan la venta de agua mineral, según reportó Reuters.
En las últimas horas comenzaron a llegar a Porto Alegre cargamentos de ayudas y donaciones provenientes de todo el país. Funcionarios de Defensa Civil destacaron que «la demanda más urgente es el agua», ya que el municipio informó que «no hay previsión de normalización del sistema».
El operador de la red eléctrica brasileña, ONS, informó que cinco presas hidroeléctricas y líneas de transmisión quedaron fuera de servicio por el temporal. El Presidente Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que la magnitud de los daños no se conocerá hasta que bajen las aguas y prometió ayuda federal para el estado.
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