Este 7 de junio, conmemoramos el día de los y las periodistas, es una fecha en la que visibilizamos la situación laboral de muchos trabajadores y trabajadoras, en donde predomina la precarización y la vulneración de muchos de nuestros derechos. También es una ocasión para replantearnos en nuestra práctica profesional el compromiso con una comunicación con perspectiva de derechos.
La pandemia expuso la precariedad laboral y el ser trabajadores y trabajadoras esenciales no aportó beneficios al ejercicio profesional. La responsabilidad social, sin embargo demandó jornadas más intensas de trabajo y preparación para llevar mensajes claros a personas aisladas y con desconocimiento absoluto de esta enfermedad que se propagó rápidamente en todo el mundo.
La empatía y la solidaridad se hicieron indispensables para llevar adelante una labor responsable. Pero muchos más, son los desafíos a los que nos enfrentamos al momento de informar de manera respetuosa, ello demanda la capacitación permanente y escucha de nuevas voces que bregan por una sociedad más justa.
Ser garantes y promotores de derechos es parte del compromiso diario en el ejercicio laboral. Constituirnos como medio para dar voz a los más vulnerables y bregar por sus derechos, difundir sus realidades y despertar el respeto de sus pares es parte de nuestro trabajo.
Despojar de prejuicio nuestros contenidos y dotarnos de nuevos saberes para informar con perspectiva de derechos, es uno de los grandes desafíos impuestos a nuestra ejercicio profesional para poder desarrollarnos en una sociedad más justa.


