Al conmemorarse este 15 de noviembre, el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, desde el Frente de Personas Mayores (FrePAM), queremos recordar que esta conmemoración es la reafirmación de que los derechos humanos de las personas mayores son tan absolutos como los de todos los seres humanos.
Es por ello, que hacemos un llamamiento para que se formulen y apliquen estrategias de prevención más eficaces y leyes más rigurosas a fin de atender todos los aspectos del maltrato a las personas mayores. Por otra parte, también es indispensable trabajar en políticas públicas que permitan optimizar las condiciones de vida de esas personas a fin de que puedan brindar lo mejor de sí a la sociedad y disfrutar plenamente de sus años de vida.
Desde la Organización Mundial de la Salud se estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el mundo han sufrido alguna forma de abuso y maltrato, ya sea físico, financiero o emocional. Además, el abuso, el abandono y la violencia contra las personas mayores, tanto en el hogar como en las instituciones, son mucho más frecuentes de lo que se ha reconocido. Lo peor es que a menudo esos hechos no son denunciados ni atendidos debidamente.
En sociedades como la nuestra, donde se tiende a valorar a las personas por su vinculación con la capacidad de producir o de acumular riqueza material, el paradigma a emular resulta ser el de la juventud, sana, fuerte y productiva. En sentido inverso, se ha cargado de signos negativos a la avanzada edad, asociándola a la enfermedad, la incapacidad y la improductividad.
Sobre la base de esta valoración negativa estereotipada se han generado toda clase de actitudes y prácticas discriminatorias, que van desde el aislamiento en el seno de la familia, a la falta de respeto en la vía pública, o el maltrato en las instituciones, todas éstas, situaciones que la sociedad naturaliza.
Por otra parte, es importante destacar un cambio de paradigma acerca de las personas mayores, ya que entre 2019 y 2030, se prevé que el número de personas de 60 años o más aumente en un 38%, de mil millones a 1,4 mil millones, superando en número a la juventud a nivel mundial, y este crecimiento será especialmente mayor y más rápido en las regiones en vías de desarrollo, y requiere que se preste mayor atención a los desafíos específicos sociales, culturales y económicos que afectan a las personas mayores, incluso en el campo de los derechos humanos.
