Por Pina Brissi. «La Ciudadana»
Así editorializó Mariano Moreno en la publicación inicial del periódico:
“El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con quien miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos Aires”.
El 7 de junio de 1810 la gaceta ya estaba en la calle, y en su solapa las palabras impresas de Cornelio Tácito, uno de los grandes historiadores del Imperio Romano.
“Rara felicidad la de los tiempos en que es lícito sentir lo que se quiere y decir lo que se siente”.
Mientras realizaba una introducción para dedicar a los trabajadores periodistas, y mientras analizaba el discurso de Mariano Moreno en la apertura del primer periódico argentino y las palabras de un historiador romano encabezando su página, pensaba que la Prensa desde sus inicios ha sido un arma de las clases dominantes para tratar de imponer su ideología al resto de la sociedad, y en contraposición, la clase dominada, ha visto la necesidad de oponerse al poder imperante, levantando así sus propios medios de difusión, o bien movilizándose como ciudadanos en luchas por sus derechos.
En argentina, desde hace un tiempo bastante largo tengo la sensación de que los medios de comunicación, en todas sus formas, siento que solo están convirtiéndose en vendedores de papel, captadores de oyentes, o de espectadores. Comprendo que los tiempos cambian y el sector también está sufriendo grandes cambios, ahora… ¿Será que tanto sensacionalismo, tanta campaña inventada, y recargar tanto odio entre los ciudadanos, no es un error?
Y me hago la pregunta porque no me siento con la capacidad de juzgar a nadie, pero sí puedo notar que hace unas décadas atrás los medios tenían límites, credibilidad, veracidad, cierta objetividad. Hoy en día, lo que les importa son las operaciones tendenciosas que están transformando la realidad, tal vez intentando sostener el sistema o el ejercicio del poder.
En fin, a pesar de mis reflexiones, no quiero dejar de saludar a todos los trabajadores periodistas que con esfuerzo le ponen el cuerpo todos los días para que la sociedad se mantenga informada, lejos de amarillismos y de concebir la comunicación como una mercancía, y pensando el periodismo como desarrollo de ideas propias, aún con las tensiones que provoca trabajar para un medio público o privado y no coincidir con la editorial del mismo. ¡PASEN UN FELIZ DÍA DEL PERIODISTA!


