Emma Arancibia: “La persona exitosa es la que confía y labura para hacer lo que ama”

Emma Arancibia, referente de la danza y la coreografía en el Chaco, en los últimos años dominó las redes sociales y la exposición para publicidad de su arte; pero su actual éxito es fruto de un proceso largo de autoconocimiento, aceptación y sacrificios.

“Uno, dos, tres, pla, pla, pla” Emma cuenta los pasos de la coreografía mientras suena Bitch Better Have my Money de Rihanna de fondo y toda la clase sigue atentamente sus indicaciones. Frente al espejo dirige, como lo hacía de adolescente con las coreografías de series como Casi Ángeles, Rebelde Way o Chiquititas; antes sin espejo, alumnos o estudio propio y en el parque o en la plaza con amigos “eso surgió porque mi sueño siempre fue laburar en producciones como las de Cris Morena,  pero no podía ir a Buenos Aires a ver un teatro, porque mis papás no podían pagarme un viaje, ni siquiera la entrada, dije »-okey, lo voy a inventar yo acá»  y así empecé” cuenta. Pero sus inicios en el baile no fueron en la plaza, sino de niño, en los escenarios de su barrio para los espectáculos de navidad o de reyes magos donde su abuela lo anotaba; con ella dice conectar todavía cuando siente el calor de las luces al comenzar a bailar. De adolescente, se estudió en una academia de baile de Resistencia “me costó aceptar que me gustaba bailar, me anoté a escondidas, con miedo, en silencio” confiesa, “hasta que mis amigos me descubrieron y comenzaron a ir a verme a todos los shows” ; la feminización de la danza era la causa de esa incomodidad ser hombre y bailar no eran sinónimos, “hoy en dia, por suerte, se quebró mucho eso, hoy  bailan todos” asegura con una sonrisa. 


El 18 de julio ExpresArte se presentó en el Domo del Centenario en Resistencia Chaco.


Renaciendo

Al terminar la secundaria, se anotó en la carrera de Estimulación Temprana, en su tiempo libre seguía bailando. Los ensayos en las plazas crecían cada vez más. Un día en el segundo año de la facultad, se dio cuenta, en plena clase de Estimulación Temprana su cabeza estaba creando coreografías y bailándolas “hablé con mis viejos y les dije »- quiero ser artista»” relata. Entonces, vendió pollos y ahorró para ir a estudiar a Buenos Aires en la Fundación Julio Bocca de comedia musical, aunque luego descubrió que eso no era lo suyo. En la capital, pasó dos años y medio trabajando, aprendiendo y descubriendo más a fondo su pasión “estaba en el rubro que siempre soñé” recuerda. Pero, cuando logró mucho de lo que siempre quiso todo se paralizó, los ataques de pánico, los miedos y las fobias se hicieron presentes “estaba empezando a aceptar mi sexualidad y eso fue un cambio muy grande, aceptarme” cuenta Emma. Fue en ese duro momento cuando decidió volver a Chaco para pedir ayuda a su familia y amigos “tuve que hablar con cada uno de ellos sobre mi sexualidad y decirles »-Che,mentí, soy esto» y entonces comencé a sanarme” dice al hablar de esa etapa de su vida la que define como “la tormenta más dura” que tuvo y, a su vez,  “la mejor” porque le permitió renacer. En Chaco, comenzó a dar clases en una academia de la ciudad de Resistencia hasta que se decidió por abrir la suya: ExpresArte la que actualmente tiene más de cuatrocientos alumnos y gracias a su trabajo Emma tiene más de dieciocho mil seguidores.

ExpresArte cuenta con más de cinco estilos de baile para aprender.

¿Qué buscas transmitir a tus seguidores? ¿Te considerás influencer?

-Vos sabes que no, no me considero influencer, pero sé que mi laburo influye en mucha gente. Me identifico más como bailarín o artista, si bien, el laburo del influencer es similar al mío porque trabajo con marcas y tengo sponsors, pero creo que mi laburo influye en la gente al animarse a bailar. Lo que hago lo muestro para que se sepa que si la remás, si estudiás, si sos disciplinado y te enfocás en lo que querés ser podés llegar a donde quieras. Eso es lo que trato también de trabajar en ExpresArte prepararlos a los alumnos para que salgan al mundo artístico seguros, como me enseñó una maestra: ´a no esperar que las oportunidades lleguen para que te esfuerces y prepárate para que cuando las oportunidades lleguen vos puedas realmente hacerlas´.

¿Por qué elegiste abrir tu academia en Chaco y no en Buenos Aires?

– Desde chiquito quería tener mi escuela acá y el nombre ExpresArte está desde que soy adolescente en mi cabeza, de hecho, viviendo en Buenos Aires hacia los logos de mi escuela. Quise tenerla acá porque allá (en Buenos Aires) hay un montón de artistas y de docentes, entonces, quise apostar a mi provincia. Acá también existen artistas y hay que valorarlos, hacerlos disciplinar y entrenarlos para que salgan al mundo del arte con seguridad. A ExpresArte viene mucha gente del interior, ese también es mi foco, por eso contrato o nos visitan amigos bailarines de otro lado para aquellas personas que no tienen la posibilidad de irse a estudiar a otro lado tienen la posibilidad de estudiar con un docente o bailarín que está bailando en otros países o que tienen otras experiencias escénicas para enseñarnos a nosotros.

¿Qué necesita un bailarín o bailarina para serlo más allá de saber bailar?

– Creo que lo que más necesita es actitud, porque todo el mundo puede bailar, si sos disciplinado y estudiás te va a ir bien, pero hoy en día un bailarín se destaca por la actitud que tiene; yo le digo a mis alumnos »- se la actitud que tenés a penas entras al salón, cuando entras en mi clase»,  yo sé quién está de mal humor, quién está bien o con seguridad. Es eso lo que más te lleva a destacarte. Lamentablemente, también existe la vergüenza porque el bailarín está expuesto cuando sube al escenario, pero si trabajás la seguridad en escena o frente a una cámara se nota, después si sos tímido cuando te bajás del escenario está todo bien, pero la seguridad en el ámbito laboral artístico tiene muchos que ver.

 

¿Sentís que tuviste que trabajar esto, la seguridad?

-Sí totalmente, de hecho me pasa que veo videos mios de cuando subo al escenario y hay movimientos o gestos que siento que no los tengo en el día a día. La seguridad que manejo arriba del escenario es algo que no sé de dónde sale. Arriba del escenario me conecto, hago otras caras y otros movimientos; veo mis videos y me río porque digo»- te creés mil flaco, te creés un montón». Ahí arriba  siento que soy un artista de la puta madre, pero abajo como que soy esto (*señala que está sentado en el piso tomando mates*). Esa seguridad que laburo ahí arriba me costó, antes me inhibía con mis amigos o mi familia  mirando, pero hoy en día cuando sé que están ellos exploto más todavía, les demuestro a mi gente lo artista que soy. El Emma que está arriba del escenario es otro, se conecta con algo, no se si con la energía del universo, de Dios o con mi abuela, pero hay una energía con algo que me conecta muy fuerte.


¿Qué sentís en el cuerpo cuando estás ahí arriba? ¿Cómo lo describirías?

– No sé si es miedo, pero cuando estoy por subir al escenario me agarra como una pequeña ansiedad que a veces siento que es un ataque de pánico, como todavía sufro de eso. Pero esta ansiedad y nervios, a la vez, son muy lindos; todas las veces son muy diferentes. Me acuerdo cuando tuve la experiencia de hacer la apertura de Duki en un estadio, el estadio estaba repleto y me temblaban las piernas, ni siquiera sé cómo bailé, pero salí y lo hice; después vi los videos y fue tremendo lo que hicimos, pero uno tiene que trabajar muchísimo eso.



¿Cuál fue ese evento o propuesta en el que te diste cuenta que tu trabajo estaba siendo más visibilizado?

-El  evento que para mi es inolvidable es el show de Duki, porque les gustó tanto lo que hicimos que nos llevaron a dos shows más de él.Tengo un elenco de treinta bailarines que son los que trabajan conmigo en los eventos y no lo podíamos creer. Nos llevaron  al interior a hacer los shows,  fue la primera vez que expuse mi arte delante de tanta gente y dije: »- estoy pisando un escenario tan grande delante de tanta gente,entonces, mi laburo es bueno para que me tengan en cuenta»  y ahí empecé a trabajar más. Sigo estudiando hasta el dia de hoy, me voy a Buenos Aires todos los años un mes o mes y medio a tomar clases, a traer nuevas ideas para seguir avanzando.

Emma, confiesa que se siente muy exitoso porque el éxito para él es aceptar quien es. “Viene de tener el coraje de hacer lo que vos quieras, hay mucha gente haciendo cosas que quizás no es lo que quieren hacer, entonces, para mi la persona exitosa es la que confía y labura para hacer lo que ama” asegura. El camino para ese éxito del que habla no le fue fácil tuvo que dar a cambio momentos, personas y atravesar miedos; pero gracias a eso hoy puede guiar a otros artistas “a cada uno que quiera ser artista, le digo, que se anime a abrazar el proceso” dice. Con muchos sueños por cumplir y otros en camino a realizarse, Emma sigue apostando a su arte y a los artistas de Chaco “tengo muchas ganas de seguir aprendiendo y trabajando en nuevos proyectos” asegura.