La segunda ola de contagios por coronavirus se instaló con fuerzas en la provincia del Chaco, azotando entre ellas a la localidad de Margarita Belén donde actualmente se reportaron 113 casos positivos activos, lo que marcó un nuevo récord en la zona según lo contó el propio intendente Javier Martínez.

“Es un número bastante elevado para nosotros, el año pasado habíamos llegado a 26 casos en la primera ola con el máximo pico y hoy superamos los 100 casos. Nos preocupa”, comentó el intendente en una conversación con Radio Provincia, y agregó, “la semana pasada tuvimos un número preocupante, el miércoles hicimos 107 muestras de tests rápidos que arrojaron 38 positivos, lo cual implica un 35,5% de positividad. Es muy elevado ese número”.

Frente a esta situación, el mandatario comunal indicó que en la localidad se adhirió a las nuevas medidas provinciales que establecen cierre de comercios, alarma sanitaria, restricciones de circulación y asueto para la administración pública. “Estamos trabajando junto a las medidas para tratar de minimizar esta segunda ola y evitar nuevos contagios en la localidad, esperamos bajar el nivel de contagios”, auguró, y adelantó que “en principio es hasta el 30, estamos atentos a lo que pueda ocurrir, veremos qué dicen los indicadores, de ser necesario continuaremos con estas medidas”.

A su vez, Martínez aseguró que en la localidad “necesitamos la concientización”, y explicó que “nuevamente observamos personas que, por ejemplo, el viernes pidieron turno para hisoparse el lunes y el fin de semana anduvieron dando vueltas por el pueblo. Entonces esas cuestiones son las que no podemos entender y permitir, es lo que atenta contra todo el trabajo que se va haciendo”. “Apelamos a ese sentido de responsabilidad individual que necesitamos en estos tiempos donde los recursos sanitarios resultan escasos”, reiteró.

Ingreso a la localidad
Frente a la tentación que genera la localidad para los propietarios de casas de fin de semana, el intendente comentó que se estableció “un control en el acceso”, el cual, según contó “es un tema que genera complicaciones” entre los visitantes.

“Tratamos de controlar eso, evitando en lo posible ingreso de personas que no son de la localidad”, señaló, y explicó que “establecimos un acuerdo en el cual se planteó la posibilidad de que ingresen, pero no que circulen por el pueblo y los comercios. Eso se estableció y se hace un seguimiento para que se cumpla”.

En ese sentido, Martínez precisó que el 80% de los inspectores de tránsito municipal fueron destinados al control COVID, no obstante, remarcó que “es necesario y muy importante la responsabilidad de la comunidad”. “Hay mucha gente que acata, que cumple, que respeta y colabora, pero otros no lo hacen y eso muchas veces perjudica al otro”, concluyó.

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