Alejo Toledo tuvo ofertas de Liga que desechó por su carrera de médico, divide su vida entre la residencia y la naranja; además es figura en Vélez.

La vocación y la pasión generalmente van conectadas entre si, complementadas y en otros casos no, una puede ponerse por delante de la otra y para Alejo Toledo, la vocación por ser médico primó más que su pasión, el básquet y por eso que las grandes luces de la Liga Nacional deberán esperar un poco más para conocer a este talento chaqueño o quizás no lo conozcan y solo el Federal se regocije de haberlo tenido.
La semana se carga, durante 10 u 12 horas diarias, en atender pacientes, contenerlos en estos momentos de mucho nerviosismo y miedo; y además ver la forma de que puedan mejorar sus problemas de visión tras la consulta en el consultorio de oftalmología del Policlínico Bancario de Caballito, donde Alejo Toledo está realizando su segundo año de residencia como médico oftalmólogo.
“Es difícil sacarse el chip del trabajo en el hospital, además de ya ser un temporada de básquet anormal por el hecho de jugarse sin público. La carga emocional que se te impregna tras cada jornada en el hospital en pandemia es muy dura de separar para ir a entrenar y pensar en básquet. Llegó muy cansado a los entrenamientos, sobre todo los días que voy directo del hospital al club, pero con el correr del entrenamiento logró descomprimir la jornada y hacer el deporte que me gusta”, relató Alejo Toledo en su día a día dividido entre la residencia y el entrenamiento en Vélez.
Desde hace tres años dejó atrás su Resistencia natal, su club de toda la vida, Villa San Martín y emprendió la partida a Buenos Aires en busca de conjugar horarios para poder seguir jugando y poder hacer también la residencia de la carrera de medicina y entre paréntesis, poner puntos muy suspensivos a su posibilidad de ser un jugador de Liga Nacional como cuando lo soñó de chico.
En los primeros dos años fue Estudiantil Porteño quien lo recibió con los brazos abiertos y desde esta temporada es Vélez quien le tiende la oportunidad. “Cuando decidí venir a Buenos Aires a jugar puse mi carrera de médico por delante, ahora soy residente de segundo año y me quedan dos más para poder recibirme de oftalmólogo”, indicó Alejo y la determinación de viajar a la capital para priorizar su carrera y poner en segundo plano al básquet.
Sin embargo con lo que no contaba o sí, es con tener un gran rendimiento dentro de la cancha, ser determinante en los equipos que integró y hasta uno de los goleadores del Torneo Federal en las últimas dos temporadas. Con esos lauros encima y hasta con un tiro ganador de aro a aro, su nombre entró en el radar de los entrenadores de equipos más grandes y Alejo Toledo comenzó a sonar primero para Libertad de Sunchales, antes del inicio de esta temporada y en este último tiempo muy fuerte para Ferro tras la lesión de Pablo Osores.
“Antes de que arranque la Liga hubo un sondeo de Libertad al cual tuve que decir que no, ya que trabajar nueve horas e ir a la Liga era imposible. Después, esta temporada me han llamado de Ferro que habían sufrido un par de lesiones, pero yo no me sentía físicamente en condiciones de jugar un torneo tan importante. El equipo venía entrenando y jugando, estaban en actividad todos los jugadores y a mí no me habría gustado sumarme a un equipo de Liga Nacional, tener la oportunidad y no aprovecharla por no estar al cien desde lo físico y lo basquetoblistíco”, expresó el nacido en Resistencia sobre sus posibilidades de saltar a la élite del básquet argentino
Pero decir no costó mucho, era un sueño que siempre rondó en su cabeza y rechazarlo fue duro para Alejo: “La verdad que me dolió mucho la oportunidad perdida, pero creo que mi etapa de dedicarme de lleno al básquet ya pasó, aunque no descarto en un futuro cuando finalice la residencia, si continúo en un buen nivel basquetbolístico y aparece la chance de nuevo con 32 años, seguramente la tomaría. Sería un sueño cumplido, pero depende de muchos factores”.
A pesar del las vicisitudes diarias entre paciente y paciente, Toledo se las ingenia para que el básquet sea un motor de empuje para llevar adelante la residencia y no solo pensar en lo que tiene que estudiar o mejorar como oftalmólogo, sino que saber que a la noche tiene un partido o un entrenamiento también le da fuerzas.
“Disfruto muchísimo, me encanta estar adentro de una cancha y mientras la cabeza y el físico me dé quiero seguir jugando. En el día a día poder ir a entrenar, estar en actividad física es un cable a tierra. Salgó del hospital pensando en los pacientes, en que tengo que estudiar, mejorar esto o lo otro e ir a entrenar me saca un peso de encima. Hacer el deporte que hice toda la vida y tener un contrato profesional me hace sentir un privilegiado y más en un club grande como Vélez”, remarcó

Esta temporada del Federal jugando para Vélez su rendimiento viene siendo de menor a mayor como el equipo. El Fortín armó un buen plantel con jugadores de renombre para la categoría, como Guillermo Crespo, Lautaro Cisterna y Agustín Prandi. El arranque no fue del todo bueno, pero en este momento tres victorias consecutivas lo encuentran acechando a los líderes Independiente de Avellaneda y Boca en busca de uno de los dos pasajes a la siguiente ronda.
A la hora de realizar un pantallazo sobre su llegada a Vélez y el equipo que armó el Fortín, el alero chaqueño expuso: “Mi llegada a Vélez se dio por la baja de Racing para competir en el torneo, tenía todo arreglado para jugar ahí. Después me llegó esta chance y me gustó el proyecto de Vélez, conocía a varios de los jugadores que iban a estar y pienso que tenemos un plantel lindo con jugadores de experiencia”
“Nos juega en contra que casi no tuvimos pretemporada, somos un equipo con muchos jugadores nuevos, la mayoría tenemos otro trabajo además del básquet y además el hecho que sea un torneo corto también nos complica. Igualmente estamos jugando mucho mejor, nos estamos conociendo más y pienso que estamos muy lejos de nuestro techo, ojalá podamos conseguir la clasificación”, agregó Toledo, quien promedia en esta temporada del Torneo Federal 17.6 puntos, 5.6 rebotes, 2.25 asistencias y 1.7 robos.
“Hoy en día me siento un residente en oftalmología que juega al básquet. Mi tiempo se va casi todo en la residencia y lo que me queda es para jugar al básquet, en otro momento era al revés pero ahora lo siento así”, afirmó el surgido de Villa San Martín.
Con una pandemia en un punto álgido de incertidumbre, miedo y mucho nerviosismo, ser un profesional de la salud es un mérito para aplaudir y reconocer; y por eso Alejo Toledo hoy destaca por partida doble, adentro de la cancha con jugadas para Vélez y afuera ayudando a los pacientes en épocas de pandemia, un mérito que va más allá de cualquier triunfo o derrota en el marco de un partido de básquet.

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