Por Florencia Calvo

Hablar de periodismo hoy en los medios es entrar a una inmensa dicotomía, que no es fácil analizar desde un lugar que no pretende convertirse en fiscalizador moral y mucho menos profesional de quien suscribe que, sobre todo, poco paso por el mundo académico ha tenido. Pero es de vital importancia que quienes marchamos a paso lento en el intento de construir una comunicación humana, responsable, democrática y empática abramos debates constantemente. Porque precisamente el periodismo, es decir, los/las/les periodistas, tienen en nuestra sociedad un lugar trascendental que más allá de una línea editorial, un rol o un posicionamiento, tiene profunda incidencia en las decisiones de la comunidad y en la tan mentada opinión pública.

¿Es, realmente, tan sencillo diferenciar entre quienes hacen de esta profesión una intensa maquinaria de manipulación al servicio de intereses personales, económicos, empresariales y/o políticos de quienes todavía consideran necesaria la búsqueda de lo mas cercano a una reproducción de la realidad (porque decir “verdad” creo, nunca fue pertinente) o de incluso quienes se someten a las viejas practicas de ser mandaderos de sucesos cotidianos cuya importancia se ve relativizada por quien solicita cobertura mediática, y todo por unos chelines que innegablemente ayudan a subsistir entre tanto mercadeo de realidad? ¿Se puede?

Cuando hablamos de periodismo, un poco se mezcla todo. Hoy es un día en el que recordamos la creación de un medio de comunicación que para nada se presentaba como lo que hoy quieren vendernos los grandes voceros. Esclarecer lo que hay detrás de cada noticia, de cada editorial, de cada voz hegemónica, es una deuda nacional histórica hasta con el mismísimo Mariano Moreno. Nadie como el Estado para poner las cartas sobre la mesa. Coraje.

Pienso que muchos y muchas, se someten a reglas que solo ayudan a agrandar la brecha, pero también que hay callejones sin salida que no vamos a despejar hasta que no discutamos el financiamiento real y efectivo de nuestra política (tema áspero, largo y por supuesto, sumamente evitado). Y ni hablar del debate, que nos quedó trunco, sobre qué tipo de comunicación debe fomentar el Estado, o sea nosotros y nosotras que ponemos la platica. En fin, les prometo que hoy no hablaré de la pauta oficial, al menos no explícitamente, no les amargo el día preguntando si ha cambiado algo la distribución de recursos públicos con la vuelta del progresismo al poder o en el caso local, su ¿continuidad? Perdón, lo hice igual.

Una pandemia nos azota, nos pone en un lugar distinto y nos conmina a ser mejores. El periodismo también tiene esa oportunidad, sin duda muchos/muchas la saben aprovechar y sabemos que no serán quienes mejor remuneración reciban. Es todavía, el negocio el que manda. Oferta y demanda de quienes pueden pagar. Y la capacidad de brindar a la ciudadanía un laburo bien hecho, sensato y profesional, sigue sujeta a verificación de quien paga. No importa el precio de jugar con el peligro, con la muerte, con la salud y con la democracia. El campo de batalla de oprimidos y opresores son los medios. No tomar posición, solo eleva la gravedad de la contienda, nos deja en un lugar plenamente funcional a quien ya tiene la artillería pesada.

Fuerza …pero mucha, a quienes, con su conocimiento y estudios bajo el brazo, van remando en el mar de polenta que es el día a día de la comunicación (especialmente en Chaco). A quienes siguen usando un saco de periodistas que les queda grande porque solo sostienen quioscos de información sesgada y especulan con la realidad que venden, no crean que esto va durar para siempre. Mañana serán el Tomas Méndez o la Silvia Martínez de alguna empresa. Tendrán que dar explicaciones, porque todos los poderosos te sueltan la mano tarde o temprano. Cambiemos las reglas del juego desde abajo, estamos a tiempo de generar una comunicación popular, en las bases, en el territorio profundo de nuestros lugares, haciendo que la realidad rompa ese techo de cristal sin que puedan hacer la vista gorda los poderes concentrados. Creo que, con ustedes, podemos. Si algo hay en todos lados…es un/una/une periodista.

Florencia Calvo. Locutora, comunicadora popular e integrante de la Coalición por una Comunicación Democrática. Autora y conductora del programa radial "LA BATALLA CULTURAL - Historia y actualidad de la manipulación Mediática"

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