El presidente Javier Milei afirmó que su gobierno está «haciendo avances como nunca se han hecho» en el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, aunque reconoció que la resolución «no depende solo» del país.
«Estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo con cerebro», sostuvo el mandatario, al citar una frase de George Marshall: «Cerebro frío al servicio de corazón caliente».
Milei remarcó que el reclamo argentino se mantiene activo en todos los foros internacionales y aseguró que se están consiguiendo apoyos «nunca vistos», al mencionar el caso de Chile. También destacó la labor de funcionarios como Diana Mondino, Gerardo Werthein y Pablo Quirno.
Las declaraciones cobraron especial relevancia luego de que Reuters difundiera información sobre un presunto memorando interno del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en el que se evalúa revisar el respaldo a reclamos europeos sobre territorios considerados «posesiones imperiales», entre ellos las Malvinas, actualmente administradas por el Reino Unido.
El documento reflejaría tensiones dentro de la OTAN por la falta de apoyo de algunos aliados a operaciones en Medio Oriente, incluyendo la negativa a facilitar bases o derechos de sobrevuelo. Entre las alternativas analizadas, incluso se menciona la posibilidad de medidas contra países como España y la revisión de apoyos diplomáticos estratégicos.
En ese contexto, también se destacan los cruces entre Donald Trump y el primer ministro británico Keir Starmer, en medio de desacuerdos por la estrategia militar en la región.
Por otro lado, el escenario suma un frente económico sensible para la Argentina: el avance de proyectos petroleros en el área de las islas. Según trascendió, las compañías Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration planean iniciar perforaciones offshore a partir de 2028 con una inversión superior a los 2.000 millones de dólares.
Ambas firmas están sancionadas por el Estado argentino por operar sin autorización en la plataforma continental. Desde la posición oficial, cualquier actividad en la zona carece de validez legal
