Operativo retirada en primera persona 

Operativo retirada en primera persona 

 

Un cuento vigente

A través de esta nota pretendo hacer catarsis sobre una situación injusta e irregular que se da en nuestro lugar de trabajo: la Municipalidad de Puerto Tirol. Hay que aclarar que no es de ahora, se fue dando a través del tiempo, en diferentes gobiernos, pero ahora se manifiesta de una manera más intensa y hasta alevosa.

Específicamente me refiero al “acomodo”, al “reparto injusto de cargos”, a la “discriminación”, a la “soberbia desmedida”, a la “manipulación”, a la “violación manifiesta de nuestros derechos como trabajadores, reduciéndonos de sujetos con derechos, a simples objetos o recursos manipulables por necesidad. Y así transcurre nuestro ciclo en el Municipio.

Así vi pasar a compañeros que ingresaron con una baja categoría y se fueron del municipio con la misma categoría. Muchos de ellos murieron trabajando. Y su familia percibe el haber más bajo como pensión. Vi desmalezadores, personal de cuneteo, mecánico o recolector, que pareciera que por desempeñar ese rol no tenían derecho a una carrera laboral y le fuera vedado el progreso. Conozco empleados con bastante antigüedad, que todavía continúan con la categoría “cero”.

En estos cinco años vi cómo se repartieron categorías sin tener una estructura orgánica adecuada a la necesidad, a elegir personas nuevas sobre el más antiguo. Acá la experiencia, el desempeño, la responsabilidad y el buen trato no cuentan. Observé áreas que cuentan con varios directores y jefes de departamentos, y otras totalmente acéfalas. Advertí la imperiosa necesidad de “ubicar” a alguien sobre el cubrir una necesidad o falencia detectada.

Vi a inspectores que tienen un arduo trabajo, de controlar la normal circulación del tránsito y cubrir una gran variedad de eventos, sin el correspondiente pago del riesgo de vida.

Comparar al Municipio con una gran familia creo que es acertada. A las familias la integramos diferentes tipos de personas, las “buenas” o “correctas” y las “ovejas descarriadas” también. Todos podemos integrar la gran familia. Pero para que esta gran familia tenga éxito debe estar conducida por nuestros padres: los gobernantes, políticos o administradores circunstanciales. Y de ese vínculo donde se demuestre respeto, tolerancia, responsabilidad, la familia resulta buena, con valores. Caso contrario, sucede en aquellas en las que el vínculo padres hijos es del tipo “anormal”. En esa relación se abusan o violan derechos. Y sobresalen los “antivalores”, y surgen los “acomodados”. Aquellos que buscan atajos para poder surgir, para poder avanzar. Como en toda familia, una mala conducta de un hijo, es responsabilidad de él, pero fundamentalmente, de los padres. Los padres son los que deben mostrar con el ejemplo, guiándolos, creándoles condiciones equitativas para que todos puedan desarrollarse en armonía.

Esto existió desde un principio, casi todos los gobiernos hicieron lo mismo, pero en estos cinco años (cuatro años correspondientes a su gestión y un tiempo anterior en la que ocupó el anterior intendente), la situación irregular planteada se dio con alevosía. Siempre se violó nuestra Constitución Provincial, el Estatuto del Empleado Público (no teníamos estatuto propio), la carrera administrativa y laboral.

Quiero aclarar que muchos de los empleados que fueron recategorizados y aquellos que recibieron algún tipo de beneficios, fue merecido, por desempeño, antigüedad, capacidad, preparación. Pero, a mi entender, otros tantos, no. Aquellos que usaron el “atajo”, por afinidad, por ser puntero político. De esa manera, se fueron “regalando” cargos jerárquicos.

Muchos compañeros de carrera no fueron recategorizados y la superioridad le culpa a la medida cautelar interpuesta por la gestión que va asumir el 10 de diciembre. Y eso es una aberración. Si se realizaba el concurso como corresponde, de acuerdo a lo que establece la ley y con un tiempo prudencial, no hubiese habido problemas. Por otro lado unos cuantos pudieron tener su premio, a través de algún artilugio legal, o acción poco transparente (acá en Tirol, como se hizo siempre para que no se pueda revertir la medida, se paga por planilla complementaria, con meses de retroactividad).

Convivimos con inequidades, respiramos injusticias, transpiramos broncas, por nosotros, por los otros, por los vivos, por los muertos que pasaron por esta gran familia. Siempre víctimas de un sistema perverso que nos reduce a transformarnos en un recurso temporal, un objeto. Se nos anulan los sueños, se nos mutilan las esperanzas, se violan nuestros derechos. Y lamentablemente, por más marco jurídico que exista a nuestro favor, nadie nos oye. Sólo nos queda gritar “AUXILIO”.

Muchas gracias por escucharme.

JORGE ROLANDO BENITEZ

D.N.I.N°21.886.600

Empleado Municipal