Los acampes en las universidades estadounidenses y francesas y las manifestaciones israelíes que piden elecciones anticipadas presionan fuertemente al Gobierno israelí.
El grupo islamista Hamás tiene en sus manos la última propuesta de Israel para llegar a un acuerdo de tregua en Gaza, en el marco de una fuerte presión internacional y nacional al Gobierno israelí, encabezado por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu. Los acampes en más de 60 universidades estadounidenses que pusieron en jaque a la política de apoyo de Washington a Tel Aviv y las enormes manifestaciones israelíes que piden una convocatoria anticipada de elecciones desarman el entramado occidental para el respaldo al genocidio en el enclave palestino.
«El movimiento Hamas recibió hoy la respuesta oficial de la ocupación sionista (Israel) a la postura del movimiento, que fue entregada a los mediadores egipcios y cataríes el 13 de abril», informó en un comunicado el jefe adjunto de Hamás en Gaza, Jalil al Hiya.
Según el líder palestino «el movimiento estudiará esta propuesta y una vez finalizado su estudio presentará su respuesta», sin dar un plazo temporal a pesar de que Israel advirtió que no permitirá que Hamás se demore y amenazó una vez más con invadir la ciudad sureña de Rafah, donde se hacinan más de un millón de refugiados gazatíes.
Anteriormente, una delegación mediadora egipcia viajó a Israel para tratar la cuestión, y según aseguraron a la agencia de noticias EFE fuentes de seguridad egipcias, las conversaciones fueron «fructíferas» y se pudieron superar «muchos obstáculos que impedían alcanzar un acuerdo de tregua».
Según estas fuentes, la parte israelí estaría dispuesta a un cese al fuego temporal, durante unas seis semanas, y a permitir el regreso de los desplazados al norte de la Franja. De acuerdo con el diario israelí Walla, Israel priorizó la liberación de 33 rehenes por razones humanitarias (ancianos, mujeres, niños y enfermos) y añadió que el alto el fuego dependerá de la cantidad de israelíes liberados.
Sin embargo, en una rara entrevista publicada hoy por el diario israelí Haaretz, Majeb Al Ansari, asesor del Primer Ministro catarí Mohamed bin Abdelrahman, denunció un «sabotaje de ambas partes» cada vez que los mediadores como Catar se aproximaban a un pacto. En su primera entrevista con la prensa israelí, Al Ansari expresó que su país se transformó en «el saco de boxeo de quienes intentaban proteger su futuro político», según replicó Haaretz.
Dentro de Gaza, el Gobierno de Hamás acusó a Israel de no permitir la entrada de cloro, o cualquier otra alternativa para poder potabilizar el agua en la Franja, bloqueada desde hace 204 días de incesante ofensiva israelí que provocó más de 34.300 muertos y destruyó gran parte de su infraestructura civil. «Todos los ciudadanos de la Franja de Gaza están bebiendo agua que no es segura, poniendo en riesgo sus vidas», dijo el Ministerio de Sanidad, dependiente del grupo armado palestino.
En este marco, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) advirtió una vez más que las condiciones de vida en Gaza «están deteriorando rápidamente» y que la falta de agua en Rafah, donde viven 1,2 millones de desplazados y 200.000 residentes, hace crecer el peligro de proliferación de enfermedades.
*Canal26
