Un panadero fue condenado este lunes a prisión perpetua por un tribunal de Primera Instancia por haber asesinado a su compañero de trabajo al arrojarle grasa hirviendo mientras dormía en un espacio de descanso de una panadería de Rosario.
El fallo fue dictado en las últimas horas por los jueces Lisandro Artacho, Carlos Leiva y Gonzalo Fernández Bussy, quienes avalaron la acusación presentada contra Miguel Alejandro Martínez (33) por el Ministerio Público de la Acusación (MPA). De este modo, la sentencia puso fin a uno de los casos más estremecedores ocurridos en el ámbito laboral en la ciudad.
De acuerdo con la investigación, el crimen en la panadería ocurrió el 7 de diciembre de 2022, cuando Martínez aprovechó que la víctima, José Jaharí Sofiudin (47), descansaba dentro del local.
En ese contexto, el agresor llenó un balde plástico con grasa hirviendo de una freidora, se dirigió hacia la parte trasera del comercio y, sin mediar palabra, arrojó el líquido a más de 100 grados sobre la cabeza, el rostro y el torso de la víctima.
José Sofiudin Jaharise fue trasladado de urgencia al Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez (HECA), donde permaneció internado en estado crítico. A pesar de los esfuerzos médicos, falleció el 24 de diciembre de 2022 como consecuencia de complicaciones multiorgánicas e infecciones, derivadas de la gravedad de las quemaduras y del material orgánico que le fue arrojado.
Tras el brutal ataque, el condenado escapó del lugar a bordo de una moto Guerrero Trip y permaneció prófugo durante varios meses. Finalmente, fue detenido en marzo de 2023, tras un operativo policial.
En tanto, además del homicidio, el fiscal Patricio Saldutti le atribuyó a Martínez tres hechos de amenazas coactivas cometidos los días 17, 21 y 23 de enero de 2023 contra su ex pareja. Según se detalló en el juicio, el acusado utilizó la red social Facebook para intimidar a la mujer mientras se encontraba prófugo.
Con esta condena a prisión perpetua, la Justicia consideró probado que el ataque fue cometido con alevosía, al aprovechar el estado de indefensión de la víctima, y cerró un caso que generó una fuerte conmoción social en Rosario.
