Torrico le pidió perdón a la familia Leguina y rogó para que la “sociedad lo acepte para rehacer su vida”, en abril de 2018.

Hace 24 años Salta quedó conmocionada con la noticia del crimen de los hermanitos Melany y Octavio Leguina, de 9 y 6 años, en Alto La Viña.

Los cadáveres de los nenes fueron hallados torturados, ultrajados y asesinados a pedradas en la cabeza, la forma brutal en la que Marcelo Torrico los mató, en 1998.

El asesino fue condenado a 25 años de prisión y cuando se cumplieron los 20 años de condena, se difundió un video de la entrevista que tuvo, durante la que se reconoció “recuperado”.

Torrico le pidió perdón a la familia Leguina y rogó para que la “sociedad lo acepte para rehacer su vida”, en abril de 2018.

El día del crimen, Melany y Octavio salieron de su casa de Alto La Viña, que en aquél entonces era un asentamiento, para ir a “La casita de Belén”, que estaba ubicada en el barrio San José. Luego de desayunar en ese lugar, los hermanitos se dirigían camino hacia la escuela a la que asistían en Villa Costanera. Luego de que pasaran las horas, su mamá, María Rosa Pereyra, notó que los hermanitos no llegaban a casa y decidió hacer la denuncia en la comisaría local para informar de su desaparición.

La investigación oficial pudo corroborar que ese lunes 4 de mayo de 1998 los nenes fueron secuestrados cuando caminaban por la calle Olavarria. Torrico, junto con un cómplice, Ariel “Popeye” Brandán, se llevó a los hermanitos en un auto, en dónde los obligaron a “tragar y respirar cocaína” y tierra, según el informe forense, que detalla también que los quemaron con cigarrillos y violaron a la nena antes de matar a su hermano Octavio.

En la tarde del 10 de mayo de 1998 los cuerpos de los hermanitos fueron encontrados sin vida, y la autopsia determinó que fueron asesinados a pedradas en la cabeza. “El que los mató es una bestia”, expresó a la prensa Víctor Gómez García, quién era el jefe de la Policía salteña de ese momento.

 

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