La carta enviada a Sakellaropoulou y a Mitsotakis explica que los entrenadores acusados desarrollaron este comportamiento durante «decenios».
En la carta, informó la agencia italiana ANSA, los atletas relatan que sus entrenadores les aplicaron cachetazos y patadas, empujones e incluso les arrojaron objetos durante las prácticas mientras que las jóvenes incluso sufrían tirones de su cabello.
Además, la carta relata que los atletas fueron obligados a entrenarse al aire libre con temperaturas cercanas a 0 grados mientras que otros debían permanecer en ayunas para mantener su peso. De ese modo, «dado que moríamos de hambre», algunos llegaron a comer a escondidas de sus entrenadores y hasta ingirieron dentífrico o sobras que encontraban en los hoteles donde alojaban en los viajes.