La investigadora Micaela Camino dedicada a la preservación del Pecarí Quimilero está nominada ara un reconocimiento internacional

La Investigadora de Micaela Camino (39), científica del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL)-CONICET, fue seleccionada entre los finalistas del premio internacional Whitley Awards, también conocidos como los “Oscar verdes”; por su trabajo para la preservación del pecarí quimilero, una especia endémica de chancho salvaje del Chaco que se encuentra amenazada.

Su trabajo de investigación sobre la preservación del Pecarí Quimilero contiene una clara advertencia de connotación social: “No podemos pensar que los bosques se van a conservar si las personas que viven en esos bosques no viven bien”, dijo en clara alusión al avance de la agricultura, el desmonte y las prácticas ilegales: “Como si estuviesen presos de esa situación. No hay manera de pensar la conservación sin pensar las problemáticas sociales”, expresó la investigadora nacida en la Ciudad de Buenos Aires.

El 27 de abril será la fecha en que Micaela sabrá si convertirá en acreedora del galardón, similar al que obtuviera su colega ‘Kini’ Carlos Roesler, director del proyecto Macá Tobiano de la ONG Aves Argentinas en la edición del año pasado, por contribuir a la supervivencia del ave endémica del sur de Argentina en peligro de extinción.

UN RECONOCIMIENTO A LOS HÉROES AMBIENTALES

El trabajo de conservación de animales o ecosistemas en peligro, es reconocido por el Fondo Whitley para la Naturaleza (WFN), no solo por la satisfacción de alcanzar el objetivo, sino también por el reconocimiento de la comunidad internacional.

Al respecto el documentalista británico David Attenborough, fideicomisario de Whitley Fund for Nature, afirmó: “Los ganadores del Premio Whitley son héroes ambientales locales, que aprovechan la mejor ciencia disponible y lideran proyectos con pasión. Admiro su coraje, su compromiso y su capacidad para influir en el cambio. Hay pocos trabajos más importantes”.

EL CHACO EN EL CENTRO DE LA ESCENA

El trabajo de investigación que motoriza Micaela Camino, pone a la Provincia del Chaco en el centro de la escena: “El Chaco es la segunda región más rica del continente después de la Amazonía”. Su labor se centra en ambientes naturales y ecosistemas amenazados en el Chaco, una de las regiones con tasa de deforestación más alta del mundo.

“Estamos trabajando con poblaciones autóctonas en la conservación del quimilero y otros mamíferos grandes y sus bosques en el Impenetrable. Esta especie solo existe en el Chaco seco y con el premio podemos ganar más visibilidad para la especie y las familias que habitan en esa zona”, comentó la investigadora a Radio UNNE, y agregó que “es una especie emblemática para la región por su gran capacidad de adaptación para épocas en las que el agua superficial es muy escasa. Sin embargo, no resiste la caza.”

En este sentido agregó que “hay tres especies de pecarí que conviven en la región chaqueña. El quimilero es el llamado “chancho de monte”, que se alimenta del quimil del cactus. Están muy bien adaptados para esas condiciones, pero necesitan sí o sí del bosque para vivir. Cuando empecé mi doctorado vi que estaba muy amenazado y vi que si logramos conservarlo es porque logramos conservar estos bosques con tanta diversidad y riqueza.

A modo de breve reseña biográfica, Micaela Caminos se recibió de Bióloga en el 2008, finalizando su doctorado en 2016. Es Directora del Proyecto Quimilero y miembro de la Red Agroforestal del Chaco (REDAF). En principio su trabajo se enfocó en medianos y grandes mamíferos. Pero luego su campo de estudio se amplió en la observación de las interacciones que se producen entre la fauna silvestre y la gente que vive en los montes.

“Así empecé mi trabajo en el Chaco, comparando datos de la existencia del pecarí quimilero que habita esos montes, pero que está muy amenazado. Es una especie endémica que si no la salvamos ahora la vamos a perder del mundo entero. Me resulta interesante porque es una especie ‘paraguas’, porque conservando esta especie se conserva mucho más de lo que en sí representa por su camino evolutivo especialmente adaptado a los ambientes del Chaco Seco”.

UN DESTINO COMÚN PARA EL PECARÍ Y LAS COMUNIDADES

A su vez, Camino resaltó la importancia de contemplar a las poblaciones autóctonas que habitan en esa región del Chaco. “No podemos pensar que los bosques se van a conservar si las personas que viven en esos bosques no viven bien. Si los abandonan, avanza la agricultura, el desmonte y hasta prácticas ilegales. Como si estuviesen presos de esa situación. No hay manera de pensar la conservación sin pensar las problemáticas sociales”, expresó.

“Aumentar las capacidades de las comunidades locales para conservar el quimilero y el Chaco argentino” es el nombre de la propuesta postulada por Camino, quien en el año 2010 se instaló en esta región del país mientras iniciaba sus estudios de doctorado. Desde ese entonces, empezó a consolidar el Proyecto Quimilero, una iniciativa que busca difundir la importancia de este animal.

El pecarí quimilero (Catagonus wagneri) es una especie endémica de la región del Chaco seco y se encuentra amenazado. Está incluido en la lista roja de especies en peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Pero más allá de la conservación de esta valiosa especie, el proyecto que promueve Micaela Camino tiene el objetivo de hacer un aporte a la conservación de todo el bosque chaqueño. “Estamos en la segunda ecorregión más grande del continente, después del Amazonas, y tenemos una de las tasas de deforestación más altas del mundo. Lo que pasa a nuestro alrededor es trágico y se debe al avance de la agricultura industrializada, que reemplaza los bosques existentes por producciones de grandes extensiones, principalmente soja y carne vacuna para exportación. El quimilero es una bandera para nuestro proyecto porque se trata de una especie que resiste los bosques y nos permite identificar cuáles son las áreas que necesitamos conservar o restaurar para que los grandes mamíferos como este sigan cumpliendo su importantísima función mediante la dispersión de semillas, aportando a la estructura y la diversidad de todos servicios ecológicos del ambiente”, señala la investigadora.

Uno de los últimos estudios realizados por Camino indica que la pérdida de hábitat es una de las principales amenazas para la especie, por lo que advierte que la necesidad de acciones de conservación es urgente: “Si tenemos éxito en la conservación de esta especie, es porque hemos tenido éxito en la conservación de los bosques. Por el contrario, si perdemos los bosques, perdemos la posibilidad de conservación de esta especie, porque a la velocidad en que se pierden los bosques no hay manera que le quede hábitat en 30 años, si no hacemos algo ahora al respecto”.

Para proteger esta especie y su camino evolutivo único, el proyecto considera fundamental el rol de las comunidades que viven en el Chaco, muchas de las cuales pertenecen a pueblos originarios y tienen una alta valoración del quimilero. “Trabajamos permanentemente con las comunidades y el intercambio de saberes es permanente. No se trata solamente de los modelos de conservación que nosotros podemos elaborar mediante herramientas científicas para determinar qué zonas de bosque debemos conservar, sino de construir de manera conjunta, combinando los saberes y el conocimiento que ellos tienen a través de múltiples generaciones, que es muy valioso. Por eso es esencial trabajar con las comunidades locales, que son quienes protegen los bosques, porque sus propias vidas dependen de ellos,” concluyó.