El hockey es un deporte multicultural, lo juegan desde China hasta Estados Unidos y es uno de los deportes más populares en Holanda y la India. No obstante, tiene una característica social que lo distingue en todos lados, y es que siempre fue considerado un deporte de elite, hoy en día ese estereotipo ya no existe más y este bello deporte llega a los barrios pisando fuerte y sin barreras aportando valores como la solidaridad y el trabajo.
Por Guadalupe Palacios
Los lunes son distintos para las mujeres de la Unidad Penitenciaria 46, se despiertan, se ponen la ropa deportiva, y salen a la cancha, entusiasmadas y con mucha pasión.
Cuida la Bocha es un programa creado por María Paz Rodríguez Senese y Florencia Fernández Prato en 2019 para tratar de mejorar la reinserción social de las mujeres en situación de encierro. Paz es defensora oficial juvenil en el Departamento Judicial de San Isidro y Florencia es especialista en Neurociencias aplicadas al deporte. Se conocieron en el club donde aún entrenan. No eran amigas, pero después de un partido, en 2018, se quedaron hablando y Paz le contó sobre este proyecto en el que venía pensando hace tiempo.

Cuidá la Bocha, compuesto por Florencia Fernández Prato, María Paz Rodriguez Senese, Helga Tartari, Andrea Dallaglio y Clara Badano es una iniciativa que lleva el hockey a las cárceles de mujeres de la provincia de Buenos Aires y ofrece un espacio de intercambio y aprendizaje para la reinserción social. De ahí surgieron Las Lobas, el primer equipo de hockey en contexto de encierro que salió a jugar en un club. Ya en libertad, una de las jugadoras lidera un proyecto deportivo en su barrio.
En diálogo con Chaco24 News, Florencia comentó como iniciaron este admirable proyecto y como es la rutina del entrenamiento de las chicas.
-¿Cómo es tu relación con el deporte?
– Hice deporte toda la vida, juego al hockey desde los 9 años en el CASI.
-¿Cómo surgió la propuesta de llevar los palos y la bocha a la cárcel?
– La propuesta surgió con una amiga que jugamos juntas, ella es defensora oficial, María Paz Rodríguez Senese, surgió poder ingresar al Penal de San Martin, armamos el proyecto de poder entrenar a las mujeres privadas de la libertad y estamos en el complejo Penitenciario de la Unidad 46.
– ¿Cómo son los entrenamientos dentro de un penal?
–Los entrenamientos son una vez por semana, los lunes. Entrenamos a cuatro pabellones, son aproximadamente 25 mujeres por pabellón, hay una cancha muy chiquita, ahora el Club de Buena Vista nos donó varios pedazos de césped sintético y estamos armando para poder entrenar ahí y por otro lado Los Espartanos nos prestan su cancha de rugby, así que agradecida con eso.

– ¿Cuál es el objetivo de Cuida la Bocha?
– El objetivo es cambiar el sistema de valores y creencias respecto a las mujeres privadas de libertad, para sí mismas y para la sociedad. Y lo hacemos a través del hockey que es un instrumento que nos cambió la vida, y para que luego las personas que salgan de la cárcel no vuelvan a reincidir en el delito.
– ¿Cómo nace Las Lobas?
– A todas las que entrenamos las llamamos Las Lobas, porque nos basamos en un libro de mujeres que corren con lobos, nos identificamos con eso, con la resiliencia, la fuerza.
– ¿Reciben ayuda social, donaciones?
– Si. Recibimos mucho lo que es donaciones de material. Quiero destacar que no somos una fundación o asociación. Nosotras lo que hacemos es armar partidos de hockey, Las Lobas contra equipos de otros clubes, es la primera vez que mujeres privadas de libertad salen a jugar a un club. Ya fuimos dos veces a jugar. Ahora vamos a ir al Club Santa Bárbara. También el lunes pasado cumplimos dos años e invitamos al Club San Fernando a jugar adentro del complejo penitenciario y todas las donaciones vienen de ahí.
– ¿Hay metas?
– La meta sería un cambio de mirada, que haya una sociedad más justa y humana. Y llegar esto a las demás cárceles. Y obviamente tener nuestra propia cancha.
– ¿Qué impacto generó llevar el hockey a la cárcel, para las mujeres del penal?
– Las mujeres son las menos escuchadas, las que menos beneficios tienen, tienen menos talleres, menos oportunidades, sus familias la visitan menos que los hombres que están privados de libertad. Y con el hockey, ellas sienten que nunca iban a poder jugar un deporte así, siempre lo vieron inaccesible por el lugar de donde vienen, se sienten agradecidas, les encanta. Siempre comentan que cuando salen a entrenar o jugar en un torneo fuera de la unidad, se sienten libres, y esto hace que genere un cambio en su comportamiento, un objetivo, algo porque levantarse.

Puertas afuera
El programa de Cuida la Bocha incluye dos etapas: Intramuros y Extramuros. La primera es la que llevan haciendo en la Unidad Penitenciaria hace casi dos años, con voluntarias y donaciones de empresas e instituciones. La de Extramuros era algo que aún no tenía tanta forma, pero que se aceleró con la pandemia. Se trata de acompañar a las mujeres cuando salen en libertad: tramitar un DNI, conseguir la tarjeta Alimentar y ayudarlas a redactar un CV. También, la idea es llevar el hockey a sus barrios, como una manera de introducir la ética del deporte a los niños y jóvenes del lugar para sacarlos de la calle. La primera experiencia de ese programa llamado Liderar se puso en marcha, hace algunos meses, en el Barrio Carlos Gardel, en El Palomar, con un excelente resultado. Nanci Herrera.
Nanci Herrera, cuando salió en libertad, las voluntarias de Cuidá la Bocha le propusieron replicar la experiencia en su barrio y la acompañaron en el proceso. En una primera instancia, llevaron donaciones de palos, canilleras y conos. En Carlos Gardel hay unas canchitas de fútbol donde se reúnen a los chicos y las chicas para entrenar y así evitar que estén en la calle. Ahí se sumó el hockey.
Hoy Nanci es una referente comunitaria que lleva adelante el Proyecto Liderar, que consiste en replicar el Programa Cuida la Bocha fuera del contexto de encierro, con niñas, niños y adolescentes. Este año, el Proyecto Liderar fue presentado al Premio Fundación AVON y resultó ser uno de los cinco ganadores. Recibió una asignación económica de 250.000 pesos y un programa de capacitaciones para las referentes y sus equipos. “Queremos darles oportunidades que las ayuden a no volver al delito, lograr a través del deporte romper con paradigmas culturales y patriarcales preestablecidos”, comentó Fernández Prato.
Más información
Cuida la Bocha: Para participar del voluntariado y acercar donaciones, contactarse con María Paz Rodríguez Senese y Florencia Fernández Prato por Instagram @cuidalabocha_hockey o Facebook: Cuida la Bocha.


