Cierre del Hospital Mental Laura Bonaparte: sus trabajadores convocaron a un abrazo simbólico

6 de octubre 2024

Los trabajadores del Hospital Nacional en Red de salud mental Laura Bonaparte continúan su lucha ante el cierre de la institución anunciado por el Gobierno, en medio de recortes en salud y educación. Este domingo realizarán una asamblea a las 16 como inicio de una serie de actividades que continuará con la permanencia en el edificio de Parque Patricios durante toda la noche y culminará con un abrazo solidario al lugar «para que se pueda dimensionar la cantidad de gente que se ve beneficiada por este hospital».

«El viernes terminé mi horario laboral a las 14, ahí nos informan el cierre de las internaciones y de la guardia y que se esperaba que el lunes fuera el cierre definitivo del hospital. Entramos en total alerta e incertidumbre, empezamos a pensar qué hacer y es por eso que decidimos permanecer en la institución para cuidar a los pacientes que están internados, hay casi 40, y no sabemos qué va a pasar con ellos», explicó a Mariela López Brown en C5N Sebastián Rigolino, jefe de residentes.

«También hay pacientes que atendemos de forma ambulatoria, hay más de 550 que a partir de mañana van a empezar a venir a su turno habitual, nosotros decidimos permanecer para cuidar el hospital», añadió.

Amelia Réboli, trabajadora social del Bonaparte, remarcó que «por suerte tenemos pacientes que nos están apoyando, también sus familias, desde el viernes están acompañándonos en esta permanencia porque entienden que el hospital les salva la vida, hay algunos que se atienden acá hace muchísimos años y entienden la situación y saben que vamos a seguir dando asistencia como sea, estamos acá para eso».

«Este es un hospital modelo, referente en todo el país que se crea con la Ley de Salud Mental, donde trabajamos con un paradigma defendiendo los derechos humanos, los pacientes son sujetos de derechos humanos y que tienen que estar en la comunidad, no encerrados. No manejamos las lógicas manicomiales. El gran trabajo que nosotros hacemos y el Gobierno no nombra es justamente el ambulatorio y territorial, porque nuestro hospital tiene varios dispositivos como consultorios externos y el hospital de día, abordaje territorial en barrios vulnerables, un área que da formación gratuita a todo el país. Cuando organismos de otros hospitales tienen una duda y quieren hacer una supervisión hacemos teleconsulta. Es un centro de práctica para la UBA», destacó.

Además, la trabajadora explicó que «defendemos la interdisciplina porque problemáticas tan complejas necesitan un abordaje que comprenda lo social, lo económico, que justamente es lo que vivimos ahora, la salud mental es lo que más está afectado en estos últimos tiempos donde vemos que a la gente no le alcanza para vivir, no tiene para llegar al hospital, que le da un recurso económico para que pueda garantizar su accesibilidad, lo hacemos porque tenemos un equipo que trabaja con las familias para garantizar el acceso al hospital».

«La mayoría de las personas que se atienden acá no tienen familia, están en situación de calle, tienen casi todos sus derechos vulnerados, algunos no tienen ni siquiera DNI, llegan acá descalzos. Además tenemos un dispositivo de demanda espontánea, para una primera escucha, para una vianda, una ducha, lo que sea. Duele mucho que el Gobierno no vea el trabajo que hacemos», lamentó.

Rigolino precisó que «un argumento que se intenta dar es que nosotros internamos poco». «Por suerte internamos poco, la internación es una última medida, un recurso que uno utiliza. Lo que intentamos acá es garantizar el abordaje ambulatorio sin privar a las personas de su libertad. Ese argumento me parece bastante tendencioso porque desconoce todo el trabajo ambulatorio que se hace con personas que vienen todos los días a atenderse, tanto adultos como niños y adolescentes», detalló.

«En el caso de un paciente con tendencias suicidas, la pérdida del acompañamiento tiene consecuencias fácilmente deducibles. Son personas con mucho sufrimiento psíquico, que necesitan tener un lugar de escucha. Cualquier tipo de medicación psiquiátrica que se discontinúa genera efectos adversos que son muy severos y peligrosos. Es terrible. No son bien recibidos en otros lados, tampoco hay tanta disponibilidad. Es condenarlos a que queden sin tratamiento y tampoco tenemos una comunicación clara sobre si se ha pensado en alguna derivación», señaló el médico.

«Este sería el primer hospital que cierra en democracia. El último que cerró fue el Rawson, en la dictadura. Estamos defendiendo puestos de trabajo y los pacientes, pero también a la salud pública», concluyó Réboli.

*C5N

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