La realidad de las personas de la tercera edad es cada vez más cruda y parece lejos de un cambio en el corto plazo. Menos aún tras tras la ratificación del veto a la nueva movilidad jubilatoria.
Ricardo contó que es jubilado y asiste a un comedor de día para tener, al menos, un plato de comida. “Últimamente vienen haciendo cualquier cosa, este tipo nos está destrozando y el Gobierno nos está arruinando la vida, no llegamos a fin de mes”, comentó.
Sobre su situación personal, relató: “Vivo acompañado de mis hijas, no me pueden comprar ni los medicamentos así que me las arreglo como puedo. Por suerte no pago alquiler ni expensas. La época de Perón y Evita era otra vida”.
En la misma línea, reconoció que últimamente “estamos muy limitados con el dinero” y enumeró: “No podemos hacer salidas como hacíamos antes, tenemos que comprar cortes de carne económicos porque… olvidate, asado ya no podemos comer”.
“Yo voy a un centro de día que me da de comer y si no lo hiciera, es imposible llegar. A la noche hago sopa o algo económico, que no es lo mejor, pero me las tengo que arreglar”, concluyó.
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