El juez terminó el encuentro en el minuto 93 cuando tenía que llegar al 94 y protagonizó el blooper de la semana de la Liga española.
Los jugadores se habían marchado a vestuarios y algunos del Sevilla ya se habían quitado remeras, botines y canilleras cuando el juez les llamó para regresar y que tuviera lugar el minuto que restaba.
«El árbitro pitó porque pensó que se había cumplido el tiempo y luego nos dijo que se había equivocado«, dijo el argentino Lucas Ocampos, autor del segundo gol del Sevilla. «Estaba terminado. Nunca vi algo así, algunos ya se habían quitado la ropa», señaló.
«Hubo un problema con el reloj o algo así. Fue una situación rara, con mucha confusión. Pero no quiero ponerlo en las noticias. Pasó, todos cometemos errores», declaró el técnico sevillista. «Ellos (los árbitros) cometen errores como todos e intentó rectificarlo. Aunque nos dañó porque estábamos buscando el gol y la dinámica no fue la misma», añadió de su lado Diego Martínez, preparador del Granada.
